¿Por qué las mujeres no denuncian la ciberviolencia machista?

El 88% de las mujeres víctimas de ciberviolencias machistas no denuncian su caso, según un estdio publicado por el Institut Català de les Dones. La falta de confidencialidad, el anonimato del agresor y la dificultad para probar el delito son algunos de los motivos que llevan a las mujeres a buscar sus propias estrategias.

Las Ciberviolencias machistas es el título del informe publicado por el Institut Català de les Dones, de la Generalitat de Catalunya, elaborado por el grupo de investigación Antígona, con la colaboración de Donestech. El estudio identifica y analiza las diferentes violencias machistas que se dan en el entorno digital, e identifica qué herramientas legales existen actualmente para afrontar estas violencias.

La investigación visibiliza que las ciberviolencias no siempre se identifican como formas de violencia machistas, o de violencias de género, ni por las propias mujeres, ni por parte de los responsables policiales, no por abogados o abogadas ni jueces. Ante estos problemas, el estudio apunta que son necesarias acciones de prevención, formación y sensibilización de los agentes implicados, una regulación o autoregulación sobre cuestiones de género en las plataformas digitales y el fortalecimiento y promoción de una cultura de respeto democrático en internet.

La investigación se basa en 270 entrevistas online a mujeres de entre 24 y 45 años, y otras entrevistas en profundidad a mujeres víctimas y personas expertas del sector jurídico y policial. El 98,9% de las mujeres que participaron en el estudio declaran haber recibido como mínimo un tipo de violencia a través de las TIC, y los insultos o expresiones denigrantes por el hecho de ser mujer son las más frecuentes (54,6%). En un 32,4% se accede a cuentas o dispositivos sin consentimiento o hay manipulación de datos privados. En un 54,8% el autor es un desconocido. Cuando se trata de un conocido (45,2%), en más de la mitad de los casos había una relación afectiva.

Las formas más frecuentes de ciberviolencias machistas son, según este estudio, por este orden:

  •     1. Insultos o expresiones discriminatorias o denigrantes.
  •     2. Acceso a cuentas sin consentimiento y manipulación de datos privados.
  •     3. Amenazas por canales digitales.
  •     4. Contacto y acoso a ellas o a personas del entorno.
  •     5. Seguimiento y vigilancia de sus movimientos.
  •     6. Gaslignting o uso de información falseada para confundir y hacer daño.

Los principales obstáculos por los que las mujeres no denuncian son:

  •  Ausencia de confidencialidad: nuestro sistema legal no permite la denuncia anónima, por lo tanto, muchas mujeres tienen miedo de las consecuencias de denunciar, hecho que está justificado porque las pocas veces que denuncian la situación todavía se agrava más.
  • El anonimato de las personas agresoras impide la identificación de la autoría del delito y favorece el contínuum de la violencia machista.
  • La mujeres saben que la denuncia no frena nada, a veces porque es imposible identificar la autoría porque es un grupo de gente que ataca simultáneamente.
  • Falta de información, porque las mujeres, ni sus círculos, ni los peeradores jurídicos identifican estas formas de ciberviolencia como violencias machistas ni como constitutivas de delito. Esto favorece una revictimización.
  • Uno de los principales obstáculos es la dificultat de probar estas formas de ciberviolencia machista. Son las propias víctimas las responsables de obtener, extraer y custodiar estas pruebas. Se necesita un nivel técnico alto para entenderlas y utilizarlas como pruebas en un juicio, que ni todas las mujeres ni juzgados tienen.

Por esto, muchas mujeres buscan otras estrategias para prevenir o combatir estas situaciones:

  •  Muchas mujeres desarrollan diferentes formas de auto-cura: lo comparten con la familia y amistades, buscan terapia psicológica, toman medicación, etc.
  • También es frecuente el ‘apagado’ digital: las mujeres se dan de baja de todas las redes sociales y desaparecen de internet durante una temporada.
  • Es común que estas mujeres hagan pública la situación de ciberviolencia que están sufriendo, en el propio entorno digital, hecho que frecuentemente juega a su contra porque recrudece el ataque del agresor o provoca un ataque masivo en internet de gente anónima  que critica el hecho de haber hecho pública esta situación.
  • A veces, las mujeres víctimas buscan cualquier tipo de ayuda, aunque no esté especializada, y muchas veces no entienda las características y la magnitud de las ciberviolencias machistas.

El estudio concluye que el Código Penal no sanciona correctamente la ciberviolencia: hay una gran disparidad de los tipos penales aplicables a las diferentes formas de cibervioencias machistas y una falta de adecuación a esta situación. Falta, por lo tanto, un tipo penal concreto que la persiga. Además, las medidas cautelares que normalmente se aplican a las violencias de género analógicas, como las órdenes de alejamiento para proteger a las víctimas, en el caso digital no funcionan.

Así, según este informe, se hace necesario adoptar medidas legales para, por un lado, hacer frente a las ciberviolencias machistas y, por otro, garantizar la libertad de expresión en internet.

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